¿Es posible encontrar un trabajo que me encante y que pueda disfrutar en lugar de sufrirlo?

Esta entrada me la inspiro un ingeniero español que conocí está semana y que está considerando la posibilidad de instalarse en Quebec.

Personalmente creo que sus experiencias profesionales y sus talentos son geniales para el ambiente laboral de la provincia y del país y yo creo que tendría muy buenas oportunidades si decidiera atravesar el charco e instalarse de este lado del Atlántico.

Uno de los muchos temas de los que hablamos fue la búsqueda de trabajo. Y he aquí el resultado de mi reflexión después de este afortunado encuetro.

Normalmente nuestra idea de un trabajo es algo que uno hace para ganarse la vida y que implica batallar y estresarse. Curiosamente queremos que esa “vida” por la que trabajamos, esté llena de cosas buenas, vacaciones, familia, diversión, etc., que no tienen nada que ver con lo mal que lo pasamos en un trabajo que no nos gusta y que sufrimos constantemente. Así, vivimos dos vidas paralelas: una de fin de semana y vacaciones donde somos “de verdad felices” y otra de trabajo donde la regla es batallar.

Honestamente no sé de donde viene ese concepto, puede ser de un aspecto cultural, religioso, familiar. Quién sabe. Lo que es claro es que esas dos vidas que vivimos, las vivimos a medias. Cuando no estamos en el trabajo, pensamos “¡Dios mío! ¡Se me acaban las vacaciones!” y nos amargamos. Y cuando estamos en el trabajo el pensamiento sólo está puesto en “¿Cuánto falta para el fin de semana?” y nos amargamos.

Ahora bien, la respuesta a la pregunta en el título de esta entrada, es un flamante ¡SÍ! Entonces, la siguiente pregunta obligada es cómo.

En mi experiencia profesional, el primer paso para encontrar “el trabajo que me encanta” es reconocer que uno tiene derecho a trabajar en algo que a uno le encanta. Es un derecho, permítetelo. El segundo paso es creer que ese trabajo existe o que uno puede crearlo. Y creerlo firmemente. El tercer paso es la honestidad con uno mismo. Y así como se escribe de fácil, no es algo muy sencillo de lograr. Decirse la verdad a uno mismo es a veces uno de los grandes desafíos que experimentamos en nuestro fuero interno. El resultado de este tercer paso es llegar a ser una persona auténtica, que vive sus verdaderos valores tanto en su vida de trabajo como en la vida fuera de él, porque finalmente la vida es sólo una.

Un buen ejemplo de esta falta de autenticidad y de honestidad la sentimos más cuando escribimos nuestro CV. Si ponemos atención al diálogo interno, estamos tratando constantemente de escribir cosas que impresionen. ¿A quién? A “ellos” los que nos van a dar el trabajo que necesito para pagar las cuentas. Y así, escribimos un CV lleno de adjetivos aumentativos y palabras de moda para mostrar cuánto sabemos y cómo estamos al día. Escribimos abreviaciones técnicas desconocidas por los no iniciados para así dar la impresión de que somos conocedores de secretos arcanos que van más allá del saber del común de los mortales. En pocas palabras, proyectamos una imagen esnob que, en lugar de ayudarnos, puede quitarnos oportunidades.

Lamentablemente es posible convencer a las personas de Recursos Humanos de que esa persona que describimos en el CV existe de verdad y está sentada frente a ellos. ¿Cuál es el precio a pagar por esta mascarada? Bueno, como el CV no refleja nuestros valores, lo que nos gusta y nuestros talentos, el trabajo obtenido va a ser totalmente discordante con nosotros mismos. Terminamos trabajando con gente que no comparte esos valores, empezamos a tener malas relaciones, lo que hacemos no nos gusta y empieza el sufrimiento en el trabajo. Al final de algunos meses, o tristemente, algunos años, culpamos a los otros por no entendernos cuando fuimos nosotros, en primera, los que presentamos alguien que no éramos. Y llega un momento en el que todo el dinero del mundo no es suficiente para tolerar un trabajo.

¿Por qué cometemos este error una y otra vez? Simplemente por miedo y una visión distorsionada de la realidad. Tenemos miedo de “no ser suficientemente….” listo, inteligente, interesante, conocedor, etc. Tenemos miedo de que no nos den el trabajo que necesitamos tanto. Pensamos que el sueldo ofrecido es lo único que podemos lograr y lo único que importa. En fin, es el miedo de que nos falte algo.

La parte de distorsión de la realidad es que pensamos que si ponemos algo rimbombante (según nosotros) en el CV, va a ser más fácil obtener tal o cual trabajo.

Hagamos un ejercicio de reflexión. Supongamos que tenemos dos personalidades, A y B. A es la persona que no soy pero que describo en mi CV. B es el verdadero y auténtico “yo”. Estas dos personalidades reflejan cada una, su propio conjunto de valores y  cualidades particulares e interesantes. ¿Es posible para B conseguir un trabajo con un CV escrito para A? Sí, es posible y pasa porque ese CV atrae el interés de otras personas de tipo A. Según nosotros, el factor que nos consiguió ese trabajo fue decir que éramos A.

¿Qué pasaría si ahora, imaginamos que una persona A decide hacer un CV que proyecta una personalidad B? ¿Es posible para este A obtener un trabajo? Sí. Porque su CV va a atraer la atención de la gente B. Pero un A va a ser completamente miserable tratando de cumplir las expectativas que se tienen de un B y nuestro B va a ser infeliz tratando de llenar los zapatos de un A.

Lo que quiero decir, es que hay opciones tanto para A como para B. Lo que nos  hace la vida difícil es la idea distorsionada que tenemos de pensar que hay que pretender ser alguien diferente para conseguir un trabajo. Es ese miedo de pensar que no somos suficientemente esto o suficientemente aquello.

Así que cuando escribas tu CV, responde las preguntas ¿qué es lo que a mí me gusta? ¿Cuáles son mis talentos y mis pasiones? Con esa mentalidad, tu CV va a reflejar tus valores y va a interesar a la gente que piensa como tú y con la que de verdad quieras trabajar. La manera de ser honesto con uno mismo es dejar de pensar que tenemos que impresionar o darles gusto a “ellos”. “Ellos” no saben que existimos hasta que leen el CV. “Ellos” es una creación de nuestra imaginación creada por el miedo. “Ellos” no van a pasarla mal cada lunes por la mañana cuando hay que levantarse para ir a trabajar.

Como hay que invertir la misma cantidad de energía y de esfuerzo para obtener un trabajo para un A que para un B, lo más sensato y más fácil poner esa energía en conseguir el trabajo que refleja nuestros valores y en el que vamos a ser felices y en el que, encima de todo, ¡nos van a pagar!

Cuando obtenemos un trabajo en armonía con nosotros mismos las recompensas son grandes. Dejamos de vivir dos viditas para vivir una Vida. Trabajamos con gente con la que nos identificamos, es más fácil estar satisfecho de nuestros logros y eso se refleja en la calidad de vida y de nuestras relaciones.

One thought on “¿Es posible encontrar un trabajo que me encante y que pueda disfrutar en lugar de sufrirlo?

  1. Israel Muñoz Hernandez says:

    Completamente de acuerdo, mi opinión según la poca experiencia que tengo, identificando el comportamiento de compañeros en el entorno laboral y hasta cierto punto revisando mi forma de actuar, creo que el origen podría basarse en ciertos puntos angulares:

    1.-Social-Cultural:

    El ser humano vive en una sociedad, dentro de la cual dependiendo de la cultura en la que se desarrolle podrá tener un estatus o condición, en ciertos grupos sociales el tener X o Y trabajo, puesto o responsabilidad de cierta empresa significaría el ser reconocido por los demás integrantes del grupo, lo anterior sin importar si el individuo es feliz o no desempeñándose en el puesto.

    2.-Mental:

    Este aspecto tiene base en la mala jerarquización de los satisfactores personales, en este caso el individuo está completamente convencido que cumple con las características necesarias para ocupar tal o cual puesto sin darse cuenta que su talento no es el indicado para desarrollarse adecuadamente.

    3.-Economico

    En algunos países en vía de crecimiento es común encontrar personas que sacrifican su desarrollo profesional por una mejora del ingreso económico.

    Sin importar cuál sea la razón que lleve a las personas a no tener el trabajo que los haga sentirse felices, es importante concientizarnos y hacer un análisis personal para poder identificar nuestros aptitudes, revisar qué aspectos de nuestra personalidad tratamos de esconder, trabajar en las áreas de oportunidad emocional e intelectual , sin miedos ni temores, porque al final, el único que debe aceptarse tal cual es, eres tú mismo.

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